lunes, 27 de febrero de 2012

Melodias de vida: misionero quiero ser (canta inkabethel)

Un Mensaje a la Conciencia: «UN POCO MÁS DE TIEMPO»

Búsqueda de la \"Partícula de Dios\" se reanuda con más potencia


Ginebra.- El Gran Colisionador de Hadrones (LHC), el gigantesco experimento de física de partículas situado bajo la frontera franco suiza y cuyo objetivo es desentrañar algunos de los grandes misterios sobre el origen del Universo.
Funcionará este año con una energía superior a la que nunca ha empleado.

 La mal llamada «máquina de Dios», como se la conoce popularmente, enviará un haz de partículas de 4 TeV (teraelectronvoltios), 0,5 más que en 2010 y 2011. El Centro Europeo para la Investigación Nuclear (CERN) ha tomado esta decisión con el fin de descubrir -o descartar definitivamente su existencia- el escurridizo bosón de Higgs, la partícula que, supuestamente, da masa a todas las demás. La gente la llama "La partícula de Dios"

 
Este incremento en la energía está acompañado de una estrategia para optimizar el funcionamiento del LHC, de forma que esté en condiciones de proporcionar la máxima cantidad posible de datos en 2012, antes de que el acelerador entre en una larga parada para preparar su funcionamiento a una energía mayor. El objetivo para este año es conseguir 15 femtobarns inversos de datos para ATLAS y CMS (los dos grandes experimentos del LHC), un factor tres mayores de lo alcanzado en 2011. El espacio entre los paquetes de partículas inyectados en el LHC se mantendrá en 50 nanosegundos.

 
«Cuando empezamos a operar el LHC en 2010 escogimos el rango de energía seguro más bajo acorde con la física que queríamos hacer», explica el director de Aceleradores y Tecnología del CERN, Steve Myers, en un comunicado. «Dos buenos años de experiencia en la operación de los haces y muchas medidas adicionales realizadas en 2011 nos dan la confianza para subir con seguridad una muesca más, y por tanto extender el alcance de los experimentos antes de que el LHC entre en su primer apagón largo».

 
El excelente funcionamiento del LHC en 2010 y 2011 ha traído indicios prometedores de «nueva física», estrechando notablemente el rango de masas para detectar la partícula de Higgs en una ventana de solo 16 GeV (gigaelectronvoltios). Dentro de este rango, tanto el experimento ATLAS como CMS han visto indicios de que el bosón de Higgs podría existir en un intervalo entre 124 y 126 GeV (más de 100 veces la masa de un protón). Sin embargo, para transformar estos indicios en un descubrimiento, o para descartar por completo la partícula de Higgs propuesta por el Modelo Estándar de Física de Partículas, se requiere un año más de datos válidos.

 
Un nuevo capítulo de la Física

 
El calendario anunciado prevé que los haces de partículas vuelvan a circular por el LHC el próximo mes de marzo y lo hagan hasta noviembre. Será entonces cuando se inicie una parada técnica de alrededor de 20 meses, para prepararse para el funcionamiento a la energía máxima para la que está diseñado, 7 TeV por haz.

 
«Para cuando el LHC entre en su primera parada larga al final de este año sabremos tanto si existe la partícula de Higgs o se descarta su existencia tal y como la predice el Modelo Estándar», señala el director de Investigación del CERN, Sergio Bertolucci. «Ambas situaciones serían un avance muy importante en nuestra exploración de la naturaleza, acercándonos al entendimiento de cómo las partículas fundamentales adquieren sus masas y marcando el comienzo de un nuevo capítulo en física de partículas».

 
A pesar de todo, hay mucha gente que se siente preocupada por la seguridad del experimento, pues CERN está lo llevando a niveles nunca antes vistos y no se sabe que pueda ocasionar si algo inesperado llegara a ocurrir; pues se sabe que se está usando una fuerza de gran magnitud.
Ud que opina? cree que CERN obtenga los resultados que espera este 2012? Cree Ud. que los resultados afectarían la forma como la humanidad ve a Dios? O solo se corroboraría lo que ya sabemos?
 

AcontecerCristiano.net

EL VERDADERO MISIONERO






















Trujillo se rindió ante el poder de Dios (fotos)

Luego de tres días, miles de personas despidieron la Confraternidad Nacional del Movimiento Misionero Mundial desarrollada en la norteña ciudad de Trujillo. El último servicio seguramente fue inolvidable para aquellos que tuvieron un encuentro con Dios y para los que conocieron el amor de El Creador por primera vez.
El presidente nacional de la Obra, reverendo Rodolfo González Cruz, fue el predicador de la noche y durante su mensaje alentó a los integrantes de la audiencia a poder tener un real cambio en sus vidas, convirtiéndose, gracias al poder de Dios, en nuevas criaturas.
Durante el llamado se pudo observar a hombres y mujeres visiblemente conmovidos y convencidos de que han encontrado el camino a la verdadera felicidad.




 

 

 

 

 
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El alma de la predicación


Porque nada llega al corazón sino lo que es del corazón y nada penetra en la conciencia sino lo que proviene de una conciencia viviente.
 
La oración con sus fuerzas múltiples de aspectos variados ayuda a la boca para emitir la verdad con su plenitud y su libertad. El predicador necesita de la oración; estar formado por ella.
Unos labios santos y valientes son el resultado de mucha oración. La Iglesia y el mundo, la tierra y el cielo deben mucho a la boca de Pablo y éste a la oración.

La oración es ilimitable, multiforme, valiosa, útil al predicador en todos los sentidos y en todos los puntos. Su valor principal es la ayuda que da a su corazón.

La oración hace sincero al predicador. La oración pone el corazón del predicador en su sermón; la oración pone el sermón en el corazón del predicador.

El corazón hace al predicador. Los hombres de gran corazón suelen ser grandes predicadores. Los de corazón malo pueden hacer algo bueno, pero esto es raro. El asalariado y el extraño pueden ayudar a la oveja en alguna forma, pero es el buen pastor con el corazón del Buen Pastor quien beneficia a la oveja y ocupa en toda la medida y el lugar que le ha asignado el Maestro.
Damos tanto énfasis a la preparación del sermón que hemos perdido de vista lo que importa preparar: el corazón. Un corazón preparado es mejor que la mejor homilética. Un corazón preparado predicará un sermón preparado.
Se han escrito volúmenes exponiendo la técnica y la estética de la confección de un sermón, hasta que se ha posesionado de nosotros la idea de que la armazón es el edificio. Al joven predicador se le ha enseñado a poner toda su fuerza en la forma, buen gusto y belleza de un sermón como si fuera un producto mecánico e intelectual. De aquí que hayamos cultivado un gusto vicioso entre el pueblo que levanta su clamor pidiendo talento en lugar de gracia, elocuencia en lugar de piedad, retórica en lugar de revelación, renombre y lustre en lugar de santidad. Por eso hemos perdido la verdadera idea de la predicación, la convicción punzante del pecado, la rica experiencia y el carácter cristiano elevado, hemos perdido la autoridad sobre las conciencias, y las vidas que siempre resultan de la predicación genuina.
No quiero decir que los predicadores estudian demasiado. Algunos de ellos no estudian bastante y quizá debieran estudiar aún más. Los hay que no estudian de manera que puedan presentarse como obreros aprobado de Dios. Pero nuestra gran falta no está en la carencia de cultura de la cabeza, sino de cultura del corazón; no es falta de conocimiento, sino de santidad; nuestro defecto principal y lamentable no es que no sepamos demasiado, sino que no meditamos en Dios y en su Palabra; que no hemos velado, ayunado y orado lo debido. El corazón es el que pone obstáculos en la predicación. Las palabras impregnadas con la verdad divina encuentran corazones no conductores; se detienen y caen vanas y sin poder.
¿Puede la ambición que ansía alabanza y posición predicar el Evangelio de Aquel que se anonadó a sí mismo, tomando forma de siervo? ¿Puede el orgulloso, el vanidoso, el pagano de sí mismo predicar el Evangelio de Aquel que fue manso y humilde? ¿Puede el iracundo, el apasionado, el egoísta, el endurecido, el mundano, predicar el sistema que rebosa sufrimiento, abnegación, ternura, que imperativamente demanda alejamiento de la maldad y crucifixión al mundo? ¿Puede el asalariado oficial, sin amor, superficial, predicar el Evangelio que demanda del pastor dar su vida por las ovejas? ¿Puede el ambicioso que se preocupa por el salario y el dinero, predicar el Evangelio sin que haya dominado su corazón? La revelación de Dios no necesita la luz del genio humano, el lustre y la fuerza de la cultura humana, el brillo del pensamiento humano, el poder del cerebro humano para adornarla o vigorizarla; sino que demanda la sencillez, la docilidad, la humildad y la fe de un corazón de niño.
Por esta renunciación y subordinación del intelecto y del genio a las fuerzas divinas y espirituales, vino a ser Pablo inimitable entre los apóstoles. Esto dio también a Wesley su poder y fijó hondamente su labor en la historia de la humanidad.
Nuestra gran necesidad es la preparación del corazón. Lutero sostenía como axioma que “quien ha orado bien ha estudiado bien”. No decimos que los hombres no han de pensar ni usar su inteligencia; pero emplea mejor su mente el que cultiva más su corazón. No decimos que los predicadores no han de ser estudiosos, sino que su principal libro de estudio ha de ser la Biblia y la estudia mejor si ha guardado su corazón con diligencia. No decimos que el predicador no ha de conocer a los hombres, sino que estará más profundizado en la naturaleza humana el que ha sondeado los abismos y las perplejidades de su propio corazón. Decimos que, aunque el canal de la predicación es la mente, la fuente es el corazón; aunque el canal sea amplio y profundo si no se tiene cuidado de que la fuente sea pura y honda; aquél, estará sucio y seco. Decimos que, por lo general cualquier hombre con una inteligencia común tiene sentido suficiente para predicar el Evangelio, pero pocos tienen la gracia para esto. Decimos que el que ha luchado con su propio corazón es el que lo ha vencido; que ha cultivado la humildad, la fe, el amor, la verdad, la misericordia, la simpatía y el valor; quien puede vaciar sobre la conciencia de los oyentes los ricos tesoros de un corazón educado así, a través de una inteligencia vigorosa y todo encendido con el poder del Evangelio, éste será el predicador más sincero y con más éxito en la estimación de su Señor.

sábado, 25 de febrero de 2012

Cosas Pequeñas


De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos”. (Mateo 5:19)
Lot había ido progresivamente acercándose a Sodoma, hasta que se quedó a vivir allí.
  Aunque no aprobaba la maldad del lugar en que vivía, poco a poco se fue acostumbrando a su modo de vida idólatra y mundano. Las comodidades de la impía ciudad superaban en mucho a la sacrificada vida rural que antes llevaba.
  Cuando los ángeles aparecieron con su mensaje, dudó en dejar su casa y sus posesiones. Su vacilación casi le cuesta su vida y la de los suyos. Los ángeles tuvieron que llevarlos arrastrando para poder salvar la vida del patriarca y su familia.
 “Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas. Pero Lot les dijo: No, yo os ruego, señores míos. He aquí ahora ha hallado vuestro siervo gracia en vuestros ojos, y habéis engrandecido vuestra misericordia que habéis hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, no sea que me alcance el mal, y muera. He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña; dejadme escapar ahora allá (¿no es ella pequeña?), y salvaré mi vida”. (Génesis 19:17-20)
 La seducción del pecado es tal que hasta nos cuesta abandonar un modo de vida que nos está destruyendo. Hipnotizados por sus encantos, miles resisten la invitación de Cristo a escapar por sus vidas de la malignidad del pecado.
 También como en el caso de Lot, clasificamos los mandatos de Dios en grandes y pequeños.
 Cuando él finalmente estuvo dispuesto a escapar de Sodoma, negoció con el Señor para ir a una ciudad más pequeña (allí los pecados ¿serían mas pequeños?).
 Le parecía que aún podría obtener lo mejor de dos mundos. Alcanzar la salvación sin dejar de gozar de las comodidades y placeres a los que se había acostumbrado. Este es un triste error que muchos cometen.
 Tendemos a clasificar las cosas en orden de importancia y eso está bien. Pero en cuanto a los mandatos de Dios no existen cosas grandes y pequeñas.
 Por lo general, la mayoría de los cristianos no caemos en el pecado grosero y repudiable en que caen los mundanos. Pero somos atrapados con frecuencia por las cosas pequeñas, por los pecados “chiquititos” que solemos resguardar en el ámbito privado.
¡Y cuidado que alguien diga algo respecto a ellos! Enseguida lo tildamos de fanático legalista.
 Los cristianos que son escrupulosos tienden a ser vistos por los demás como personas ingenuas, débiles o faltas de experiencia. Se ven estos a sí mismos como “más equilibrados” al descartar lo que consideran simples detalles sin importancia.
 Aunque todos repudien la conducta de un violador, son pocos los que tienen reparos en mirar las mismas obscenidades en la la pantalla del televisor.
 Razonamos que está mal cometer un robo seguido de asesinato y condenamos al que los comete; pero participamos de chismes, robando el honor y matando la reputación de nuestros hermanos.
 ¿Ha escuchado alguna vez?:
  • ¿Qué tiene de malo hacer …?
  • ¿Por qué no se puede…?
  • No hay que ser tan fanático en algo sin importancia…
  • Lo hice solamente una vez…
Estos argumentos son los argumentos de Lot.
Demuestran que estamos tan familiarizados con el pecado que despreciamos las órdenes directas de Dios. Le dicen a los demás (y al universo entero), que no estamos en verdad dispuestos a dejarlo todo por Jesús.
 Lo peor es que nos engañamos a nosotros mismos con ellos. Quedamos satisfechos con obedecer parcialmente los mandatos divinos, y nos hacemos pequeños en el reino de los cielos.
Cuando alguien sin experiencia se pierde en la selva, su temor principal es ser atacado por grandes fieras como los tigres. Pero en realidad corre más peligro -mucho más real y concreto- de ser atacado por pequeños animales (mosquitos, moscas, arañas, hormigas, etc.) que pueden acabar con su vida tan ciertamente como los grandes felinos.
 Deberíamos temer las cosas pequeñas.
 Los pecados “menores”, las pequeñas transgresiones, ceder a un pequeño defecto de carácter, a los vicios pequeños, o las pequeñas concesiones que hacemos al mal.
 Apartarnos en lo más mínimo de la voluntad divina es muy peligroso. No nos toca a nosotros seleccionar que hemos de obedecer y que no.
Sigamos el ejemplo de Samuel, de quién la Biblia dice:
  
 “Y Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras” (1 Samuel 3:19)
Fuente: Reflexionescristianas.com